lunes, 30 de octubre de 2017

Ideas recurrentes de mentes distantes.


Registro de una experiencia novedosa en mi historial de sucesos.

Escuchando una lectura de poesías, creo haber encontrado el común denominador entre todas ellas. Al menos a impresion mía.

Sin generalizar, puedo pensar que aquellos temas que nos motivaron a exteriorizar nuestras ideas fueron varios; primero, la expresión de pensamientos profundos difíciles de decir con palabras espontáneas, cuestionamientos sobre la vida y la muerte, la existencia, el motivo de la misma, las paradojas de nuestra sociedad, el amor, el YO, entre otros temas turbulentos.

En esta experiencia se puede sentir la vibra de las personas presentes, los latidos, la respiración, las miradas tímidas y las miradas penetrantes.

Puede verse en los ojos de aquellos presentes las inmensas ganas de decir "siento lo mismo que tú", y la represión de los impulsos por gritar y expresar lo que cada uno lleva por dentro, admirando el atrevimiento de los que leyeron sus propios escritos.

Se complica normalmente exteriorizar nuestras verdaderas intenciones y pensamientos.
Reprimimos aquellas palabras que consideramos podrían ser ofensivas para el oyente, por tal motivo, tenemos que considerar previamente los sentimientos de los demás una vez que escucharan lo que queremos decir.


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