Culpa – Introducción al argumento.
Me sucedieron cosas. Más que decir “me
sucedieron” debería afirmar, que yo misma las provoque.
Sin darme cuenta a lo largo de mi vida, me
relaciono con personas de distintos tipos, así como voy cambiando de región,
ámbito, trabajo, amistades, se van agregando estilos diferentes de personas que
en su mayoría me agradan. De cierto modo atraigo a cierto tipo de personas con
las que tengo gustos, metas, amigos en común, etc.
Pero resulta, que a largo plazo es cuando uno
se da cuenta de cómo ha llevado esas relaciones.
Del tratamiento de la comunicación, rutina,
salidas de fin de semana, trabajo, estudios, compañeros de clase, maestros,
familia, amigos, parejas, así como visitas a mi espacio o de mí al espacio de
otros.
No sabía ciertamente la magnitud del efecto
que provoca mi persona en los demás; es decir toda yo, lo que me compone, como
mi aspecto, mis palabras, el trato que doy, y mi reputación o el pasado que
digo yo por mi misma o que dice de mí el entorno en el que me desenvuelvo, mi
hogar, mis redes sociales, y demás comunicaciones.
Ya no se pueden llevar las relaciones igual
que antes. Es imposible debido a los cambios socioculturales a los que nos
estamos adaptando las personas de esta generación. Me refiero a las redes
sociales de internet.
He notado que la “actitud” o el modo de
expresarse cambia dependiendo el medio de comunicación que se utilice para dar
el mensaje.
De ahí proviene gran confusión por la
interpretación que se le da a los textos que una persona envía a otra, y el
receptor interpreta con sus conocimientos propios sobre la otra persona, y
completa la información carente. El acento, el tono en el que se le está
“hablando” si es sarcasmo, si es serio, si es broma, si es un comportamiento
agresivo (pasivo agresivo, ya que no son agresiones directas claras, al no
saber la entonación, rostro o lenguaje corporal del emisor), coqueteo, e infinidad de posibles interpretaciones que
se les podría dar.
No me
había dado cuenta, del peso que una persona tiene sobre otra cuando se
le da un alto grado de importancia en
las prioridades de cada quien.
Como “el amor no concebido” es aquel que ama y
no es amado igual, y a su vez el mismo ser objeto de deseo de otro, tiene su
propio objeto personal a quien desear; alimentando una especie de cadena de
inconformidad y sufrimiento.
¿Que buscamos nosotros los humanos, como
hombres o mujeres al querer enamorarnos?
Tal vez se busca una persona ideal. Un icono
que para el enamorado represente la verdad absoluta de todas aquellas metas y/o
frustraciones, así como la terminación complementaria para las metas
individuales en las que dependemos de otro para que se vean realizadas.
El matrimonio, un hijo, la familia nuclear
(padre, madre e hijos) parece ser el ideal de la mayoría de las personas de mi
entorno.
No es que no esté de acuerdo con la idea, y
tampoco me niego a ella. Sin embargo, es un ideal que me resulta difícil
definir ya trasladado a acciones y comportamientos.
También soy infeliz por eso, más que por no
tenerlo, es por no desearlo, así que no lo busco, entonces, me topo con que
muchas parejas potenciales, difieren de mis ideales. Buscan un inicio a la
familia nuclear. Yo no.
¿Y porque seguir buscando? Pues porque tampoco
quiero cerrar esa puerta, que posiblemente me haga feliz. Es lo que todos
quieren, tal vez sea porque si es lindo.
No creo haber llegado a este mundo solo para
procrear. Tampoco creo que sea del todo mortal. Si puedo dejar algún legado, me
gustaría que fuera para ayudar a mi sociedad a un crecimiento personal y llegar
a una comprensión de uno mismo. Una reflexión sobre nuestro carácter, la forma
de controlarlo y tratar de coexistir pacíficamente con nuestro entorno por
completo.
No creo que exista una respuesta clara única y
lineal. Depende del carácter de cada quien, no existen personas completamente
iguales en el mundo. Es por eso que la tolerancia, paciencia y solidaridad
deben influenciar nuestras decisiones, sin dejar de lado el autorespeto (y el
respeto a otros) y crecimiento personal, sin atropellar a los demás en la
búsqueda de esa realización.
No es tan fácil cuando nos enfrentamos a los
mensajes diarios de egoísmo que se nos implanta por todos los medios de
comunicación con el objetivo de vender. No considero que sea malo vender,
tampoco comprar, pero uno como receptor de estos medios debe diferenciar de la
ficción de los comerciales, y reconocer nuestra propia realidad y necesidades
antes de actuar como “la tele” nos anuncia hacerlo.
Se ha educado a la población para tomar cada
decisión en base a los ideales que son escogidos por guionistas, productores,
comunicólogos, vendedores, mercadólogos, y empresarios que buscan vender un
estilo de vida, y se hace creer (en verdad creer) que la respuesta está en
comprar sus productos. De todo tipo…
¿Qué tiene que ver esto con lo que había dicho
del peso que uno tiene sobre las demás personas?
Todo y nada. Crecemos y nos educamos con
ideas, y expectativas de una plenitud personal. Y el camino para llegar a ello
depende de cada individuo, así como las enseñanzas van de la mano del entorno
en el que cada individuo se ha desarrollado.
Asi que entonces uno empieza a decidir lo que
le gusta y lo que no.
Lo que es bueno y lo que es malo. Y como son
conceptos bastante relativos, dependiendo el contexto en el que se utilice. Uno
aprende que es malo hacer ciertas cosas, y con el tiempo lo reafirma o lo
rechaza.
Asi me he formado yo, leyendo, aprendiendo,
platicando, pero la mayoría de mi aprendizaje ha sido empírico, por consecuencia,
a base de prueba y error.
Podría ser correcto basar nuestras acciones en
un método científico, procurando tomar decisiones más certeras que nos guíen a
lograr aquellas metas. Metas que como mencionaba, dependen de cada individuo.
Tratar con personas que tienen diferentes ideales puede ser peligroso, de
varios modos. En primer lugar, pensando el efecto que nuestras acciones y
palabras pueden influenciar a otro. En segundo lugar, pensar en el efecto que
los demás tienen sobre nosotros y de qué manera nos afecta. Si es que ayuda a
alcanzar nuestras metas, o definitivamente nos está limitando.
