Me deslicé suavemente por la superficie de aquella nube, bordeada de una capa hecha de
algo semejante al algodon.
No era húmedo como uno podría llegar a pensar; era
suave, seca, y resbalosa… Como plumas de ganzo; entonces caí.
Rodé como una posta metálica
rodaría apresurada a la superficie de un imán, y me estampe en él, en sus
bordes, atrapada en su campo magnético.
Yo sola no habría podido zafarme, a menos que
interviniera una fuerza externa, hubiera tenido que ser descomunal, solo algo así de grave que fuera capáz de separar semejante fuerza de
atracción.
Escuchaba los
sonidos graves de su voz a lo lejos, sin distiguir ninguna palabra de lo que
decía, sin embargo comprendí la efusividad de su expresión. Parecía hablar de
algo que le apasionaba.
Aleteaba las manos mientras explicaba al otro tipo, que
solamente asentía con la cabeza, y ocasionalmente rascaba su nuca con la mano
izquierda, como para comprender mejor. Le lanzaba una pregunta de vez en cuando, y
trataba de completar emocionado sus frases.
Yo observe. Y
poco a poco me fui acercando.
Me miraba
fijamente a los ojos, como si quisiera decirme algo, pero solo sonreía. Algunas
veces me acomodo el cabello para verme mejor, y otras tocaba mi mejilla con la
parte exterior de sus manos.
Algo en mi le
encanto, mas no defino que es…
Es un coquetillo,
acostubrado a tener novia desde los 8 años (¿o eran 11?)
Un hombre que
sabe tratar a una mujer.