lunes, 22 de febrero de 2016

14 02 16


Me deslicé suavemente por la superficie de aquella nube, bordeada de una capa hecha de algo semejante al algodon. 
No era húmedo como uno podría llegar a pensar; era suave, seca, y resbalosa… Como plumas de ganzo; entonces caí. 
Rodé como una posta metálica rodaría apresurada a la superficie de un imán, y me estampe en él, en sus bordes, atrapada en su campo magnético. 
Yo sola no habría podido zafarme, a menos que interviniera una fuerza externa, hubiera tenido que ser descomunal, solo algo así de grave que fuera capáz de separar semejante fuerza de atracción.
Escuchaba los sonidos graves de su voz a lo lejos, sin distiguir ninguna palabra de lo que decía, sin embargo comprendí la efusividad de su expresión. Parecía hablar de algo que le apasionaba. 

Aleteaba las manos mientras explicaba al otro tipo, que solamente asentía con la cabeza, y ocasionalmente rascaba su nuca con la mano izquierda, como para comprender mejor. Le lanzaba una pregunta de vez en cuando, y trataba de completar emocionado sus frases.
Yo observe. Y poco a poco me fui acercando.

Me miraba fijamente a los ojos, como si quisiera decirme algo, pero solo sonreía. Algunas veces me acomodo el cabello para verme mejor, y otras tocaba mi mejilla con la parte exterior de sus manos.
Algo en mi le encanto, mas no defino que es…

Es un coquetillo, acostubrado a tener novia desde los 8 años (¿o eran 11?)

Un hombre que sabe tratar a una mujer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario