miércoles, 1 de febrero de 2017

Crudo



Tengo ganas de contar cosas...

Tengo ganas de hacerme la victima, como todos, y sufrir por que mi destino me puso en el camino sucesos que, si no son terribles, a mi me afectaron.
Creo que cada quien tiene diferente capacidad para soportar el dolor... Uno se cree bastante fuerte, pero hasta enfrenter los hechos, se mide la resistencia; es normal confundir ambas cosas.

Existe una parábola que trata de como una mujer se encontró en su camino con una serpiente moribunda en la nieve, sintió lástima por ella, así que la llevo a su casa, y la curó; cuando la serpiente estaba totalmente recuperada mordió a la mujer y sintio su cuerpo morir, entonces le preguntó "¿Por qué me hiciste ésto?" y la serpiente respondió "Cuando me salvaste, sabías que era una serpiente, es mi naturaleza".

Pienso en ella continuamente. Es un recordatorio, de la naturaleza de las cosas, de los seres.

Las personas normales idealizan el mejor panorama según sus actos. Naturalmente es una forma de prevenir la reacción a diferentes sucesos. Es inevitable la expectativa, sin embargo, el mundo solo existe, es tal cual es, sin filtros, filtros que fueron añadidos por la psyque del hombre para generar su propio criterio, pero éste se vuelve inútil al enfrentarse con la realidad de los sucesos que le prosiguen.

"Su existencia está verdaderamente limitada al momento actual, cuyo fluir en el pasado es un caminar perpetuo hacia la muerte, un constante morir, porque su vida pasada, si hacemos abstracción de sus consecuencias para la presente y del testimonio que representa de la voluntad que en ella se imprime, está definitivamente terminada y muerta, ya no existe; por lo que pensando racionalmente lo mismo le debería dar haber sufrido que haber gozado... Mientras tanto hacemos todo lo posible por conservar la vida, como inflaríamos una burbuja de jabón todo lo que se puede, aunque sabemos que al fin ha de estallar."

Arthur Schopenhauer. - El mundo como voluntad y representación.

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