martes, 6 de febrero de 2018

(aplausos)

Aveces uno espera aplausos por nuestros logros... Pero ¿qué hay de aquellos logros personales que no le dices a los demás? Esos logros que da pena contar, como "ya no stalkeo a la gente y al fin borré mis cuentas falsas de facebook". 
Por esas cosas nadie nos felicita porque, para empezar siempre estuvo mal, entonces, fueron logros? o solo dar pasitos de bebé a la normalidad. Para eso no hay aplausos, en realidad no deberíamos sentir esa necesidad de reconocimiento por "dejar de hacer" algo que nunca debimos comenzar. Lo mejor de todo es que los beneficios de nuestros logros son para uno mismo, y el aplauso te lo da la vida cuando dejas de tener ansiedad por nimiedades que nunca debiste crear. 

Update: Pues tengo 27 años de edad, estamos a día 6 de febrero, en 42 días cumpliré 28 años.
A estas alturas apenas estoy aprendiendo a conducir, no tengo título profesional, no termine el servicio social. No cuento con pasaporte ni visa. Mi sueldo mensual no pasa de 10mil pesos.

Vivo sola, bueno, vivo con mi perro Satán, en una casa que es propiedad de mis papás; se que un día tendré que irme, tengo un novio "perfecto", que me ha hecho sentirme poco profesional, lo mucho que me falta y las oportunidades que he dejado ir.

Me siento mal, me quiero sentir menos mal. Quiero pensar que tengo oportunidad de revindicarme y hacer todas esas cosas que me falta por hacer. Cumplir con esas metas básicas que tengo atrasadas y que sigo viviendo en mediocridad por más duro que me resulte aceptarlo.

Ya no quiero culpar al pasado, solamente puedo decir que he estado ocupada, ocupada con el pensamiento lleno de mierda y con una visión turbia de mis metas.

Debo encontrar la forma de recordarme diariamente que no hay un solo minuto que pueda desperdiciar y que el orden mental no está tan lejos de lo que me parece, pero sigo luchando con la constante necedad de culpar a mi familia, a mis ex parejas, a mis traumas, mis tiempos perdidos, las malas enseñanzas, las carencias económicas, cuando realmente todo está en mi cabeza, y requiero un esfuerzo multiplicado para poder desmanchar mi vida de la porquería que le he ido embarrando.

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