viernes, 24 de noviembre de 2017

Amanecí con ansiedad a las 5:00 am

23/nov/2017

No se puede escribir bien de lo que no se conoce, ni de lo que no se ha vivido. Es por eso que escribo lo que escribo.

Hoy desperté muy ansiosa, con pensamientos turbulentos, menospreciándome. No se por qué, preveo que posiblemente sea el síndrome premenstrual, tal vez tengo coraje acumulado y cuando no puedo guardarlo más se desborda por las madrugadas y me hace despertar así, ansiosa.

Me levanté a las 5 am a lavar los platos, para ocuparme y dejar de pensar.
Qué pensaba? Pues primero, que Garo casi no me habla.
Está en Japón, se la está pasando bien con sus amigos. Ese es el hecho. Mi pensamiento es que, está allá y no me recuerda, o que me aparta para pasarla bien, que no creo que me quiera en verdad, mas bien me desea, pero en su vida, no del modo carnal (aunque también puede ser así), pienso que le aburre mi vida, pero está bien con ella porque mi vida es rutinaria, y lo hace sentir seguro. Pienso que le gustan otras personas “más emocionantes” o “más aventureras” que yo. No está mal, así soy yo, tranquila. Antes no era tranquila, y como pensé el día de ayer… algunas veces extraño esa intranquilidad.

Tengo miedo a la locura, tengo miedo al abismo, pero me atrae.

Otro problema acumulado. Mi mamá. Dicen que puedes  entender a las personas (o juzgarlas) por la relación que tienen con su madre. No he ido a terapia a que un loquero me lo explique (es broma lo del loquero). Aveces creo que basarse en los libros de análisis de comportamiento psicológico es una forma de etiquetar, agrupando a las personas en una clasificación donde aparentemente deben llevar tal o cual tratamiento. Tal vez sea así, yo no se bien de esas cosas, pero pensarlo así, y saberlo me molesta.

Debería leer más al respecto, tengo pendientes las lecturas de psicoanlálisis de Freud, entre otras, com Jung, y alguno de psicología infantil… en fin, entre más escribo me doy cuenta que el problema conmigo claramente soy yo. Ni mi mamá, ni Garo, ni mis ex, ni mi papá, tampoco mi infancia o mis hermanas; simplemente yo, y tratar de tomar las riendas de mi pensamiento es la mision más compleja y abstracta en la que me comprometí, pero es obligada.

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